Aún recuerdo aquella cita atípica. Como si fuese ayer. Los
cuatro cometiendo actos de los cuales luego nos arrepentiríamos… ¿o no? ¿¡Por
qué arrepentirse!?
Todo eran risas, cariño, roce. No lo había pasado igual en
mucho tiempo.
¿Quién lo diría? ¡Con lo puritana que soy yo!
Era medianoche. En un pub apagado con unas tenues luces que
de vez en cuando nos iluminaban. Nadie nos veía, nos daba igual aunque así lo
fuese.
En mi memoria quedan grabadas nuestras miradas. Ese brillo
en vuestros ojos por el éxtasis del momento.
Radiantes, risas. Alcohol de por medio. Siempre nos
acompaña. En aquella ocasión, con un toque característico a cítrico.
La noche continuaba y parecía que nunca se nos terminaría
aquel placentero momento.
Hoy. Ya no quedamos para hacer esos planes locos a altas
horas de la noche. Ahora somos tú y yo. Ya no hay un “los cuatro”. Ahora solo
te tengo a ti.
Para mí es más que suficiente. ¿Para ti lo es?. Ya no veo
posible volver a hacer esas orgías. ¿Quién sabe si en un futuro? Cada vez lo
veo más lejano…
Lo único que sé es que te tengo a ti, y no quiero perderte.
Te aprecio mucho y es lo único que me importa.
